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lunes, 19 de diciembre de 2011

Caspar David Friedrich.

El romanticismo alemán es él.



Quizás no es el mejor pintor de su época...bueno, seguro que no es el mejor pintor de su época...pero sus obras resultan poderosamente evocadoras.



Reproducen un mundo que, en realidad, no existe. un reducto perdido de una Edad Media que tampoco fue de esa forma. Pero qué más da.





Ver un cuadro de Friedrich es ensoñarse, forzosamente, con historias tradicionales de duendes y bosques encantados...con estrellas, espadas y nibelungos....



Hijo de un momento muy determinado, de un instante en el cual Alemania daba los primeros pasos hacia su unificación, la obra de Friedrich fue muy importante dentro de ese poderosísimo romanticismo centroeuropeo que transgredió lo artístico y penetró con fuerza en los mundos de la filosofía, la lingüística o el derecho.



Efectivamente, es imposible soslayas la imagen de la Escuela Histórica del derecho de la obra de Friedrich....como es imposible sustraer todas estas imágenes de la personalidad de Savigny...



O entender sus imágenes sin tomar como punto referencial la obra de los hermanos Grimm (Jakob fue alumno de Savigny...jurista como él...las piezas van encajando)



Las imágenes de Friedrich están intimamente ligadas a ese momento histórico, a ese instante preciso del Sturm und Granz alemán, el nacimiento del romanticismo más atribulado y furioso.




Un movimiento que abogaba poderosamente por la invidualidad del ser humano, por su carácter libre, por la celebración de los sentimientos más desatados.


Pero un movimiento también que, por su estética retrógrada, basada en la Edad Media (y tomando de ella tan sólo lo que se deseaba...la Edad Media de los románticos no es la real, sino la creada por su imaginación a partir de ruinas y leyendas) fue tomado como punto de partida de movimientos políticos y sociales de corte conservador.



El propio Friedrich, republicano y liberal en su tiempo, ha sido a menudo mal entendido y peor explicado, cayendo en lo tendencioso y lo parcial...



Y sin embargo aun hoy su obra fascina e intranquiliza por igual...y sus cuadros son comúnmenete utilizados en cubiertas de libros o carteles publicitarios...



Hay que insistir, por último, en la visión de Friedrich dentro de su contexto...en la necesidad de abarcar el romanticismo alemán como un todo, una manifestación compleja de unas mismas ideas.




Porque no es errado considerar la imposibilidad de comprender plenamente uno o varios de estos fenómenos por separado...o, mejor dicho...se pueden comprender, pero no se pueden aprehender en su significado más amplio y abarcador...



Es por ello que resulta tan complicado acceder al conocimiento de ese momento histórico...porque no se puede comprender a los hermanos Grimm obviando el espíritu de arqueología lingüística que hicieron con sus relatos...y esa importancia a la lengua no se peude entender sin hacer referencia a Savigny y su idea de la lengua como unión histórica del pueblo...y las leyendas como vehículo de esa historia...y la poesía como forma más adecuada de poner palabras a esos sentimientos nacionales...o la filosofía, tan cercana en estos momentos a la mera reflexión artística....


En suma, al fina queda la obra...y la Friedrich es, por muchas razones, imperecedera....


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