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martes, 24 de enero de 2012

Representaciones de dinosaurios en la antigüedad. Fragmento de "Ooparts: desafío a la realidad", de próxima aparición en Ediciones Nowtilus.


OTRAS EVIDENCIAS


Dentro de las otras pruebas documentales y peritales que podemos presentar sobre estas representaciones de dinosaurios efectuadas por el hombre moderno, nos encontramos con casos sumamente misteriosos y otros que sí responden a una falta de argumentación sobre una realidad previa o, sencillamente, a caprichosos efectos ópticos. Así, en el llamado sarcófago negro de la reina Ankhnesneferibre, que se encuentra en el Museo Británico de Londres, y que data del siglo VI a. C., muestra lo que parece la representación de un plesiosauro vista desde el aire. Sin embargo, en este caso concreto parece que todo se debe a un signo de escritura jeroglífica incorrectamente representado, por lo que se puede descartar su carácter misterioso.


Más interesantes resultan los grabados descubiertos por el francés Pierre Tréand en la región provenzal de Tricastin, durante el año 1965. Ese año, en el yacimiento de Rouvergue-Tricastin, datado durante la Edad del Bronce, observó la existencia de reproducciones rupestres que representaban diferentes tipos de dinosaurios herbívoros. A resultas de este descubrimiento, Tréand escribió un libro con sus heterodoxas conclusiones, que tuvo un cierto eco en la época.

En la cueva de Oxtotitlán, en México, que fue un importante centro ceremonial de la cultura olmeca, aparece la representación de un extraño dragón serpentiforme que rodea al hechicero que le ha conjurado. Resulta sumamente interesante en este caso esa pintura por la asombrosa similitud que existe con los grabados que representan dragones en las culturas de Extremo Oriente.


En un manto funerario hallado en Perú, y que data de época inmediatamente precolombina, podemos observar un enorme lagarto, dotado de un cuello desproporcionadamente largo, y que ha sido representado a modo de adorno sobre ese tejido.


En la zona de Ghana existen distintas fi guras doradas que tienen una forma inequívocamente similar a la de los grandes dinosaurios herbívoros, como diplodocus o brontosaurios. Estas piezas eran transmitidas de generación en generación al llegar el hijo varón de una familia a su mayoría de edad, y se consideraban manes o espíritus protectores del clan. En toda la cercana cuenca del río Congo se observan esculturas con motivos muy similares que evidencian la existencia de algún animal desconocido, que las tribus de la zona denominan Mokele-Mbembe.

 

Las tribus aborígenes de la zona de Queensland, en Australia, tienen leyendas sobre la caza, por parte de sus antepasados, de un enorme lagarto de varios metros de longitud y cuello anormalmente largo, conocido entre ellos por el nombre de Yarru o Yarrba. Existen, además, representaciones pictóricas de alguna de estas luchas, que dejan bien a las claras el extraño aspecto del animal, extraordinariamente parecido a algunas especies de dinosaurios. En algunos de estos dibujos se puede apreciar, incluso, el sistema digestivo del animal una vez abatido, con un desafortunado nativo que cayó durante la refriega, en su interior.

 


La gruta de Bernifal, situada en Dordoña, en plena Aquitania, tiene algunas de las más hermosas representaciones zoomórficas de la prehistoria, con la peculiaridad de que estas no están dibujadas sobre piedra, sino trazadas en arcilla. Una de ellas presenta una escena que jamás pudo ocurrir en la realidad, en la que se ve un mamut enfrentado a un dinosaurio. Los mamuts aparecieron sobre la Tierra sesenta millones de años después de los dinosaurios. Y, desde luego, no hubo jamás  ningún ser humano que pudiera presenciar esta escena.


En la puerta de Ishtar, hallada en las ruinas de Babilonia, se pueden encontrar varias representaciones de animales que se asemejan poderosamente a representaciones actuales de algunas especies de dinosaurios. Resulta enigmático, además, que estas imágenes aparezcan junto a otras que reproducen animales domésticos o ganado, es decir, fauna existente en la época en que se realizó los grabados.

 

En Estados Unidos se han encontrado representaciones de reptiles con un tamaño tan desmesurado que únicamente podían pertenecer a algún tipo de especie desconocida por la ciencia actual. Pinturas de este tipo han sido halladas en el cañón Havasupai, en Arizona, y en el Natural Bridges National Monument, en Utah.

Es, además, ciertamente famoso el caso de las llamadas figuras de Acámbaro. Por ello, quizás fuera preciso dedicarles un espacio un poco mayor, con el fi n de explicar coherentemente su descubrimiento, interpretación y eventual autenticidad o fraude.

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